El 39: Constitución, terror y olor a muzza de Ugi’s
La industria argentina de videojuegos no para de crecer: constantemente podemos disfrutar de nuevos títulos. Esta vez es turno de El 39, un juego de terror ambientado en el barrio de Constitución. Desarrollado por Bohemian Productions, el juego nos llevará a una ¿clásica? noche porteña.

Hace ya varios meses comenzaron a circular unos clips en Instagram que rápidamente se volvieron virales. No sólo me aparecían cada vez que scrolleaba en la app, sino que también amigos y familiares me los enviaban —y, por supuesto, yo también los compartía—. Eran breves teasers de un proyecto llamado El 39, que mostraban escenas y objetos bien argentinos (o porteños, para ser más precisos).
Desde el principio se supo que se trataba, efectivamente, de un juego en desarrollo, y la curiosidad que despertaban esos avances creció con cada nueva publicación. Por eso, cuando finalmente tuve la oportunidad de probar El 39, no dudé ni un segundo en hacerlo.
¿39? Prefiero el 41
El 39 nos lleva a una noche muy porteña: la salida a una “jodita” termina mal. Nuestro protagonista sale a una fiesta en el barrio Constitución (una zona muy temida para aquellos denominados palermitanos). Al salir de la juntada, se acerca a la parada del 39 (línea que le da nombre al título del juego) para tomarse el tan esperado bondi y poder finalmente volver a su casa en el barrio de Chacarita.

El colectivo finalmente llega, pero como suele ser moneda corriente —cualquier que haya tenido que viajar en esta transporte vivió esta situación alguna (varias) vez en la vida—, el colectivero ignoró por completo a quién estaba en la parada y decidió seguir completamente de largo. Cabe destacar que era la última unidad que pasaba aquella noche.
Al encontrarse completamente a la deriva a varios kilómetros de su casa, nuestro personaje decide optar por la opción más cómoda: tomarse un auto privado. Peeeero… el celular no está por ningún lado. Sip, se lo robaron (muy porteño cada detalle). Ahora no sólo nos encontramos varados sino que además no tenemos el tan necesitado teléfono.
¿Y ahora cómo vuelvo a casa?
Acá es donde comienza la gran odisea que nos propone El 39: volver a nuestra casa por otro medio. Una cosa nos llevará a otra y terminaremos en unos túneles subterráneos (terroríficos, cabe destacar) buscando el camino correcto hacia el cementerio de Chacarita.

La jugabilidad es bastante directa en ese sentido. No debemos preocuparnos mucho más que por avanzar en la dirección correcta y resolver algún pequeño puzzle que se cruce en nuestro camino (como buscar el código correcto para abrir una puerta).
*Joey señalándose en el televisor*
El gran atractivo de El 39, al menos como persona nacida y criada en porteñolandia, es justamente la ambientación, que abarca tanto sus gráficos como sus diálogos. El título constantemente nos lleva a encontrarnos con locales o elementos que aquellos que vivamos en la “gran ciudad” podemos ver casi a diario. Como comentario de color, en sólo 10 minutos del juego había tomado más de 10 fotos (y gritándole a mi novio para que venga a ver).
Para que se den una idea, podemos contemplar un local de la Lotería de la Ciudad y también uno de los tan icónicos locales de Ugi’s. El detalle en cada uno de ellos es impactante; realmente se encuentran muy bien replicados. Lo mismo ocurre con aquellos objetos, como puede ser un paquete de galletitas Pitusas o latas de diferentes marcas de cerveza. Hay mucho detalle que realmente logra trasladarnos a las calles de la Ciudad.

Los diálogos también son clave para lograr dicha ambientación. Tanto los pensamientos del protagonista como las conversaciones directas son charlas que tranquilamente uno podría tener en su día a día; se sienten muy reales, muy posibles. Por ejemplo, mientras esperamos el colectivo se acercará un vendedor de medias para tratar de, justamente, vendernos dicho producto. El diálogo es realmente una réplica de lo que se suele dar en esta interacción (al igual que las tres opciones disponibles de respuesta).
De argentinos para argentinos
El 39 es un juego de argentinos para argentinos (alguno dirá de porteños para porteños, pero se entiende el concepto). Es un título que nos pondrá a modo de Joey señalándose en la pantalla porque justamente todos los escenarios, productos y diálogos resultan conocidos; nuestros (y no es algo que solemos encontrar mucho en esta industria).

Lo único que me dejó con un sabor “amargo” en la boca es la duración (y de hecho es en realidad algo positivo quienes estuvieron detrás del desarrollo). El título dura 30 minutos aproximadamente. Honestamente, me hubiese gustado poder estar más en este mundo, pero entiendo que por ahí no había mucha más tela para cortar. Pero, si quedaste manija, los mismos desarrolladores te invitan a rejugar para encontrar los coleccionables que te hayan quedado perdidos por el camino.
Quedará esperar si en algún futuro sacan algún juego nuevo que nos lleve a otra noche porteña.
*El juego se encontrará disponible para PC a partir del 10 de noviembre.
Periodista. Amante del cine y de los videojuegos. Siempre del lado Riquelme de la vida. Podría ver los capítulos de Friends en un bucle infinito y no aburrirme nunca. Mi mamá me dio la vida y Stardew Valley las ganas de vivirla. Chikorita desde la cuna hasta el cajón.